Comprar un ordenador hoy en día puede parecer sencillo hasta que se empieza a comparar opciones. En ese momento aparecen decenas de variables; procesadores, memoria RAM, tarjetas gráficas, almacenamiento SSD, resoluciones de pantalla, conectividad, puertos, y precios que cambian con frecuencia. Y es ahí donde una guía definitiva para comprar un ordenador deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad real para muchos usuarios.
La realidad es que no existe un ordenador perfecto para todo el mundo, sino el equipo adecuado para cada uso concreto. Por eso, esta guía está pensada para ayudarte a entender qué componentes influyen de verdad en la experiencia, cómo priorizarlos según tus necesidades y cómo encontrar el equilibrio correcto entre rendimiento, presupuesto y uso real.
Tanto si buscas un ordenador para trabajar, estudiar, jugar, editar vídeo o crear contenido, aquí encontrarás los criterios clave que conviene tener en cuenta antes de comprar. El objetivo no es que memorices especificaciones, sino que sepas exactamente qué estás comprando y por qué, evitando gastos innecesarios y decisiones mal ajustadas.
¿Portátil o Sobremesa?
Antes de pensar en procesadores, memoria RAM o tarjetas gráficas, la primera gran pregunta es:
¿Necesito un ordenador portátil o un equipo de sobremesa?
Esta elección marcará la dirección del resto de tu compra, ya que influye directamente en el rendimiento, la comodidad, el mantenimiento y el presupuesto.
Ventajas principales de un portátil:
- Portabilidad total: ideal para estudiantes, profesionales o quienes se mueven con frecuencia.
- Bajo consumo energético y funcionamiento silencioso.
- Todo en uno: incluye pantalla, teclado, batería y webcam integrados.
- Perfecto para espacios pequeños o escritorios compartidos.
Inconvenientes a tener en cuenta:
- Precio más alto a igualdad de rendimiento.
- Menor capacidad de refrigeración y más tendencia a calentarse bajo carga intensa.
- En algunos modelos, ampliar la RAM o el SSD puede ser limitado o requerir servicio técnico.
- Vida útil algo más corta si se exige un uso intensivo (como edición o gaming).
Ventajas principales de un sobremesa:
- Más potencia por el mismo precio, ideal para quienes buscan rendimiento.
- Totalmente personalizable y ampliable: puedes mejorar RAM, GPU, SSD o incluso la refrigeración.
- Mejor ventilación y durabilidad general.
- Perfecto para tareas exigentes: diseño, edición de vídeo, programación, renderizado o gaming avanzado.
Inconvenientes a tener en cuenta:
- Requiere espacio fijo y periféricos externos (monitor, teclado, ratón, altavoces).
- No es transportable.
- Mayor consumo eléctrico.
- Estética menos compacta y más cables en el escritorio.
Cómo elegir correctamente entre portátil y sobremesa
Tu elección debe basarse en dónde y cómo vas a usar el equipo:
Elige un portátil si…
Si estudias, viajas, trabajas fuera, das clases, haces videollamadas o simplemente valoras la movilidad y el aprovechamiento del espacio, el portátil será tu mejor aliado. Te permite llevar tu trabajo o tus estudios a cualquier lugar, y cuando estás en casa puedes conectarlo a un monitor, teclado y ratón externos para trabajar con mayor comodidad.
Los portátiles modernos de gama media y profesional ofrecen hoy un rendimiento más que suficiente para la mayoría de tareas, incluyendo la edición fotográfica y de vídeo. De hecho, con un presupuesto elevado, es perfectamente posible adquirir un portátil capaz de editar vídeo en 4K o trabajar con software profesional de alto rendimiento, ya que el factor forma no limita la potencia, sino la inversión que realices. Además, muchos modelos permiten cambiar el SSD o ampliar la memoria RAM, lo que prolonga su vida útil y mejora su relación calidad-precio.
Elige un sobremesa si…
Si trabajas desde casa, te apasiona jugar a videojuegos, editas vídeo o utilizas programas exigentes como AutoCAD, Premiere, DaVinci Resolve, Blender o Unreal Engine, etc, el PC de sobremesa es, sin duda, la opción más eficiente. Ofrece un rendimiento más alto y constante, incluso al trabajar con programas exigentes, junto con una mejor refrigeración y capacidad de ampliación, además de un entorno de trabajo más cómodo gracias a monitores grandes, buena ventilación y periféricos ergonómicos.
También te permite actualizar los componentes con el tiempo, añadir más memoria RAM, cambiar la tarjeta gráfica o ampliar el almacenamiento, sin tener que sustituir todo el equipo. En definitiva, el sobremesa es una inversión a largo plazo, ideal para quienes priorizan rendimiento, estabilidad y productividad.
Define tu presupuesto
Antes de mirar modelos, marcas o configuraciones concretas, es fundamental tener claro cuánto estás dispuesto a invertir y, sobre todo, qué esperas obtener a cambio. El presupuesto no determina solo el coste inicial, sino el nivel de rendimiento, la calidad de los componentes y la vida útil del equipo. En lugar de pensar en cifras concretas, resulta más práctico identificar el nivel de equipo que necesitas según el uso que le vas a dar.

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Niveles de presupuesto según el tipo de usuario
Nivel básico
Perfil: Usuario doméstico ocasional
Uso habitual:
- Navegar por Internet
- Ofimática (documentos, correo, hojas de cálculo)
- Ver series, vídeos o contenido en streaming
Qué priorizar:
- Almacenamiento SSD (imprescindible)
- Procesador actual aunque sea de gama de entrada
- 8 GB de memoria RAM como mínimo
Nivel intermedio
Perfil: Estudiantes y trabajadores multitarea
Uso habitual:
- Trabajo diario con varias aplicaciones abiertas
- Estudios, programación, videollamada
- Uso intensivo del navegador y herramientas de productividad
Qué priorizar:
- Procesador de gama media moderno
- 16 GB de RAM para mayor comodidad
- SSD rápido y buena pantalla
Nivel avanzado
Perfil: Usuario exigente o entusiasta
Uso habitual:
- Gaming habitual
- Edición de vídeo, fotografía o streaming
- Uso frecuente de software técnico o creativo
Qué priorizar:
- Procesador potente
- Tarjeta gráfica dedicada
- Al menos 32 GB de RAM (idealmente ampliable)
- Buen sistema de refrigeración
Nivel profesional
Perfil: Profesionales y creadores de contenido
Uso habitual:
- Edición de vídeo en alta resolución (4K)
- Renderizado, modelado 3D, simulaciones
- Streaming, desarrollo avanzado o gaming de alto nivel
Qué priorizar:
- Procesadores de gama alta
- GPU potente y con al menos 12 GB de VRAM
- 64 GB de RAM o más
- Almacenamiento rápido y abundante
- Pantallas de alta calidad o soporte para monitores externos
Importante: ten en cuenta los periféricos en tu presupuesto
Si eliges un ordenador de sobremesa, recuerda que el equipo no lo es todo.
En muchos casos, al presupuesto hay que añadir:
- Monitor (o monitores), especialmente relevante para trabajar, editar o jugar.
- Teclado y ratón, cuya calidad influye directamente en la comodidad y la productividad.
- Altavoces o auriculares, si no los tienes ya.
Esto no significa que el sobremesa sea peor opción, sino que es importante valorar el conjunto completo. Un buen monitor y unos periféricos adecuados pueden mejorar enormemente la experiencia de uso, incluso más que un pequeño salto en potencia.
En el caso de los portátiles, estos elementos ya vienen integrados, aunque siempre puedes añadir periféricos externos más adelante para mejorar la ergonomía cuando trabajes desde casa.
¿Necesitas monitor? ¿Qué resolución elegir?
Si optas por un PC de sobremesa, el monitor no es un accesorio secundario: es una pieza clave del conjunto. De hecho, el monitor que utilices o el que tengas pensado comprar puede condicionar en gran medida el hardware que necesitarás, especialmente en aspectos como la tarjeta gráfica y, en menor medida, el procesador.
Si ya tienes un monitor, es fundamental que revises:
- Su resolución
- Su tasa de refresco
- El tipo de conexiones disponibles (HDMI, DisplayPort, etc.)
Estos factores determinarán si tu nuevo ordenador podrá aprovecharlo correctamente o si, por el contrario, se quedará corto o será excesivo para el uso que le das.

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La relación entre monitor y rendimiento del equipo
Cuanto mayor sea la resolución y la frecuencia de actualización del monitor, mayor será la exigencia para el hardware, especialmente para la tarjeta gráfica.
Esto es especialmente importante en casos como:
- Gaming, donde jugar a resoluciones altas o con muchos hercios requiere una GPU potente.
- Creación de contenido, donde trabajar con resoluciones elevadas implica mover más información en pantalla.
- Edición de vídeo, donde la resolución del monitor puede influir en la fluidez del trabajo y la previsualización.
Un error común es invertir mucho en un ordenador potente y usarlo con un monitor que no permite aprovecharlo, o al revés: comprar un monitor muy exigente y quedarse corto de hardware.
Elegir resolución con sentido común
No existe una resolución mejor de forma universal.
La elección depende de:
- El uso que le vas a dar
- El nivel de rendimiento que quieres o necesitas
- El tamaño del monitor
- La distancia al monitor
Las tres resoluciones más habituales
Hoy en día, la mayoría de monitores y configuraciones se mueven en torno a estas tres resoluciones:
Full HD (1920 × 1080)
Es la resolución más extendida y la menos exigente a nivel de hardware. Permite un buen rendimiento incluso con tarjetas gráficas modestas y es fácil de mover a altas tasas de refresco. Sigue siendo una opción perfectamente válida para muchos usuarios, especialmente si el monitor no es muy grande o si se prioriza la fluidez sobre el detalle.
1440p / QHD (2560 × 1440)
Este punto intermedio ofrece un salto notable en nitidez y espacio de trabajo, pero también supone un aumento claro de exigencia para el hardware.
Aquí es importante hacer hincapié en algo clave:
- En gaming, 1440p ya requiere una tarjeta gráfica potente para mantener buenos niveles de rendimiento.
- En creación de contenido, aporta una experiencia mucho más cómoda para edición de vídeo, fotografía o diseño, pero exige más recursos.
Elegir esta resolución implica planificar bien la configuración del equipo, especialmente la GPU.
4K / UHD (3840 × 2160)
El 4K multiplica la carga de trabajo del ordenador, y requiere hardware de gama alta, tanto para jugar como para editar vídeo con soltura.
En este punto:
- Para gaming, la tarjeta gráfica es absolutamente determinante.
- Para edición de vídeo, especialmente en 4K nativo, se necesitan CPU potente, mucha RAM y almacenamiento rápido.
Optar por 4K sin un equipo acorde suele traducirse en bajo rendimiento y frustración, por lo que aquí el equilibrio entre monitor y hardware es fundamental.
Recordatorio
Ten en cuenta que, a mayor resolución, mayor será el coste del conjunto, ya que no solo afecta al monitor, sino también al hardware necesario para moverlo con soltura. Si te gusta jugar a videojuegos tipo e-sports como League of Legends, un monitor 1080p con 144 Hz puede ser una excelente elección: ofrece mucha fluidez, buen rendimiento y un coste contenido.
Por el contrario, si disfrutas de títulos triple A y buscas una experiencia visual más detallada, un monitor 1440p suele ser un punto de equilibrio muy interesante entre calidad gráfica, rendimiento y precio. Al final, la decisión es tuya. Lo más importante es tener claro qué tipo de experiencia quieres y elegir el monitor y el hardware en función de ello.
Componentes clave a tener en cuenta

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Procesador (CPU)
Actualmente existen dos grandes opciones en el mercado: Intel y AMD. Ambas marcas ofrecen procesadores muy competitivos y fiables, por lo que la elección no depende tanto de la marca en sí como del modelo concreto y, sobre todo, del uso real que vayas a darle al ordenador.
Como punto de partida, es recomendable optar por un procesador de al menos 6 núcleos y 12 hilos, ya que sigue ofreciendo un buen equilibrio entre rendimiento, consumo y precio para la mayoría de usos. No obstante, los procesadores de 8 núcleos y 16 hilos están cada vez más extendidos, tanto en equipos de gama media como en configuraciones orientadas a gaming, creación de contenido y multitarea, y se han convertido en una opción muy habitual para quienes buscan mayor margen a medio plazo.
Si vas a jugar, editar vídeo, crear contenido o trabajar con software exigente, conviene valorar un modelo más potente que se adapte mejor a esas necesidades, especialmente si quieres que el equipo mantenga un buen nivel de rendimiento durante varios años sin quedarse justo. En este rango ya encontramos procesadores de 12 núcleos y 24 hilos, orientados a cargas de trabajo exigentes, y en la gama más alta de consumo modelos de hasta 16 núcleos y 32 hilos, pensados para tareas intensivas y uso profesional avanzado. Estas configuraciones no son necesarias para la mayoría de usuarios, pero marcan el techo de rendimiento actual en plataformas domésticas.
Gamas de procesadores: qué ofrece cada marca y para quién son
Tanto Intel como AMD organizan sus procesadores en distintas gamas pensadas para perfiles de usuario concretos. Conocer estas gamas permite filtrar opciones rápidamente y evitar comprar por exceso o por defecto.
AMD
- Ryzen 3: orientados a tareas básicas, ofimática y uso doméstico ligero. Adecuados si el presupuesto es ajustado y no se prevé un uso exigente.
- Ryzen 5: la gama más equilibrada para la mayoría de usuarios. Muy válidos para multitarea, gaming y trabajo general.
- Ryzen 7: pensados para usuarios que juegan, crean contenido o trabajan con software más exigente y buscan mayor margen a medio plazo.
- Ryzen 9: gama alta orientada a edición pesada, renderizado, compilación y uso profesional intensivo.
Intel
- Core i3: destinados a tareas básicas, estudio y uso general poco exigente.
- Core i5: la opción más equilibrada del catálogo de Intel para gaming, multitarea y trabajo diario.
- Core i7: orientados a usuarios que necesitan más potencia sostenida para juegos exigentes, edición o multitarea avanzada.
- Core i9: gama alta de consumo, pensada para cargas de trabajo intensivas y entornos profesionales.
En ambos casos, no se trata de elegir la gama más alta, sino la que mejor encaje con el tipo de tareas que vas a realizar y con el presupuesto disponible. Para la mayoría de usuarios, una gama media bien elegida ofrece el mejor equilibrio entre rendimiento, precio y durabilidad.
Además del rendimiento puro, es importante tener en cuenta la generación del procesador y su socket, ya que esto condicionará el tipo de placa base y memoria RAM que podrás utilizar. Los sockets más antiguos, normalmente más económicos, suelen ser compatibles con placas base que utilizan memoria DDR4, mientras que las plataformas más modernas apuestan por DDR5, que ofrece mayores velocidades y eficiencia, aunque con un coste superior.
Por ello, antes de decidirte, conviene analizar la finalidad real del ordenador y valorar qué combinación de procesador, placa base y memoria tiene más sentido en tu caso, teniendo en cuenta tanto el rendimiento actual como la posibilidad de futuras ampliaciones.
Memoria RAM
La memoria RAM es la encargada de permitir que el ordenador trabaje con varias tareas y aplicaciones al mismo tiempo de forma fluida. Cuanta más RAM tengas, más programas podrás mantener abiertos sin que el sistema se vuelva lento, algo especialmente importante en flujos de trabajo profesionales o multitarea intensiva.
Como referencia general, 8 GB de RAM pueden ser suficientes para un uso muy básico, como navegar por Internet, trabajar con documentos o consumir contenido multimedia. Para un uso más profesional o multitarea, donde se combinan varias aplicaciones, navegadores con muchas pestañas o herramientas de trabajo, 16 GB de RAM se han convertido en el estándar más equilibrado hoy en día.
Si hablamos de edición de vídeo, gaming exigente, diseño gráfico o creación de contenido, lo recomendable es contar con 32 GB de RAM, ya que estos escenarios consumen grandes cantidades de memoria, especialmente al trabajar con archivos pesados o proyectos complejos. En el caso de edición de vídeo en 4K, renderizado, animación 3D o uso intensivo de software profesional, 64 GB de RAM pueden marcar una diferencia clara en fluidez, tiempos de trabajo y estabilidad del sistema.
Al igual que ocurre con el procesador, también es importante tener en cuenta el tipo de memoria (DDR4 o DDR5) y la compatibilidad con la placa base, ya que esto influirá tanto en el rendimiento como en las posibilidades de ampliación futura. Siempre que sea posible, conviene optar por configuraciones que permitan ampliar la RAM más adelante, especialmente si prevés que tus necesidades puedan crecer con el tiempo.
Placa base
La placa base es el componente que conecta y coordina todo el hardware del ordenador. Aunque muchas veces se le presta menos atención que al procesador o la tarjeta gráfica, elegir una buena placa base es fundamental para garantizar compatibilidad, estabilidad y posibilidades de ampliación a futuro. En primer lugar, la placa base debe ser compatible con el procesador elegido, tanto a nivel de socket como de generación. De esta elección dependerán también el tipo de memoria RAM (DDR4 o DDR5), las opciones de almacenamiento y las futuras actualizaciones del equipo.
Puertos y conexiones: más importantes de lo que parecen
Uno de los aspectos clave de la placa base es la cantidad y variedad de puertos disponibles, ya que de ellos dependerá cómo conectas tus periféricos y dispositivos externos.
Conviene fijarse en que incluya:
- Varios puertos USB (USB-A y, si es posible, USB-C).
- Salidas de vídeo (HDMI o DisplayPort), útiles si usas gráfica integrada.
- Puerto Ethernet de buena velocidad.
- Conectores de audio.
- Cabeceras internas suficientes para ventiladores, iluminación y puertos frontales de la caja.
Nota: Una placa base con pocos puertos puede limitarte a corto plazo y obligarte a usar adaptadores innecesarios.
PCIe y capacidad de expansión
Las ranuras PCIe determinan qué tipo de tarjetas podrás instalar y a qué velocidad funcionarán.
Es importante que la placa base cuente con:
- Una ranura PCIe x16 principal para la tarjeta gráfica.
- Compatibilidad con PCIe 3.0/4.0 (o superior) en equipos actuales, especialmente si vas a montar una GPU moderna o SSD NVMe rápidos.
- Varias ranuras adicionales para futuras ampliaciones (capturadoras, tarjetas de sonido, etc.).
Aunque no todos los usuarios aprovecharán todas estas opciones, tener margen de expansión aporta flexibilidad y longevidad al equipo.
Conectividad: Wi-Fi y Bluetooth integrados
Hoy en día, es muy recomendable que la placa base incluya Wi-Fi 6 (o superior) y Bluetooth integrados. Aunque siempre es posible añadir una tarjeta o adaptador externo, contar con conectividad integrada en la placa base ofrece varias ventajas claras:
- Mejor alcance y calidad de señal, al utilizar antenas y chipsets integrados de mayor calidad.
- Menos cables y accesorios adicionales, lo que se traduce en un escritorio más limpio y ordenado.
- Mayor estabilidad y mejor integración con el sistema desde el primer momento.
- Comodidad, especialmente si no puedes conectar el equipo directamente por cable Ethernet.
Notas:
- Si tienes la posibilidad de conectarte al router mediante cable Ethernet, esta será siempre la mejor opción, ya que ofrece mayor estabilidad, menor latencia y menos interferencias que el Wi-Fi.
- Te dejo el enlace a Mobomaps, donde puedes comparar y elegir las características de la mayoría de placas base del mercado, muy útil.
Almacenamiento (SSD)
El almacenamiento es uno de los componentes que más influyen en la sensación de velocidad y fluidez del ordenador. Un buen SSD no solo acelera el arranque del sistema, sino también la apertura de programas, la carga de juegos y el trabajo con archivos pesados.
Hoy en día, un SSD NVMe es imprescindible. Como mínimo, conviene optar por un NVMe de 512 GB, suficiente para un uso básico o intermedio si no se trabaja con grandes volúmenes de datos.
Para cualquier PC más avanzado, 1 TB es la opción aceptable, mientras que 2 TB (o más), resulta ideal para gaming exigente, creación de contenido o edición de vídeo, ya que ofrece mayor comodidad y margen a largo plazo.
NVMe 3.0 y 4.0: lo realmente recomendable
En cuanto a velocidad, lo más habitual y recomendable actualmente es optar por SSD NVMe PCIe 3.0 o PCIe 4.0:
- NVMe 3.0 sigue ofreciendo un rendimiento excelente para la mayoría de usuarios y es más que suficiente para sistemas operativos, juegos y programas profesionales.
- NVMe 4.0 aporta velocidades superiores y es una buena elección en equipos modernos, especialmente si trabajas con archivos grandes o quieres un extra de rendimiento de cara al futuro.
Existen versiones más rápidas (como PCIe 5.0), pero en la práctica no merecen la pena para la mayoría de usuarios. Su coste es mucho más elevado y la diferencia de rendimiento en el uso real; arrancar el sistema, abrir programas o jugar, es mínima o imperceptible.
Este tipo de SSD solo tiene sentido en casos muy concretos, como:
- Trabajo continuo con grandes volúmenes de archivos
- Flujos profesionales muy intensivos
- Entornos donde cada segundo cuenta (producción audiovisual a gran escala, servidores, etc.)
Capacidad de ampliación y configuración
Muchas placas base actuales permiten instalar varios SSD NVMe, lo que facilita ampliar el almacenamiento en el futuro sin reemplazar el disco principal.
En configuraciones avanzadas es habitual:
- Un SSD rápido para el sistema operativo y programas
- Otro SSD adicional para juegos, proyectos o archivos de gran tamaño
Torre / Caja del ordenador

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La torre es mucho más que un elemento estético: es la encargada de albergar, proteger y refrigerar todos los componentes del equipo. Una mala elección puede provocar altas temperaturas, ruido excesivo y limitaciones futuras, mientras que una buena caja mejora la estabilidad, el rendimiento y la vida útil del ordenador.
Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es el flujo de aire. Una torre bien ventilada permite que el aire frío entre correctamente y que el aire caliente salga con facilidad, manteniendo los componentes a temperaturas seguras incluso bajo carga.
Flujo de aire y ventiladores: clave para la refrigeración
Como configuración recomendada, es ideal que la torre cuente con:
- 2 o 3 ventiladores frontales introduciendo aire fresco.
- 1 ventilador trasero expulsando el aire caliente.
Este esquema crea un flujo de aire constante y equilibrado, suficiente para la mayoría de configuraciones, desde equipos básicos hasta PCs gaming o de trabajo exigente. En equipos más potentes, también puede ser interesante añadir ventiladores superiores para mejorar aún más la evacuación del calor.
Un buen flujo de aire no solo reduce temperaturas, sino que también:
- Disminuye el ruido (los ventiladores no necesitan girar tan rápido).
- Mejora el rendimiento sostenido del procesador y la tarjeta gráfica.
- Aumenta la durabilidad de los componentes.
Compatibilidad: el tamaño es importante
Antes de elegir una torre, es fundamental comprobar que sea compatible con el tamaño de los componentes, especialmente:
- Tarjeta gráfica (GPU): Las gráficas modernas, sobre todo de gama media y alta, suelen ser muy largas y voluminosas. La caja debe indicar claramente la longitud máxima de GPU compatible para evitar sorpresas.
- Disipador por aire o refrigeración líquida:
- Si usas disipador por aire, revisa la altura máxima admitida por la torre.
- Si optas por refrigeración líquida, asegúrate de que la caja permita montar radiadores del tamaño adecuado (240 mm, 280 mm o 360 mm) y en la posición correcta (frontal, superior o trasera).
Ignorar estos detalles puede obligarte a cambiar de torre o de sistema de refrigeración más adelante.
Otros aspectos a tener en cuenta
- Gestión de cables: una buena caja facilita el montaje y mejora el flujo de aire.
- Filtros antipolvo: ayudan a mantener el equipo limpio y reducen el mantenimiento.
- Formato: asegúrate de que la torre sea compatible con tu placa base (ATX, micro-ATX, mini-ITX).
- Espacio futuro: una torre ligeramente más grande ofrece más margen para actualizaciones.
Refrigeración: aire o líquida
La refrigeración es un elemento clave para el correcto funcionamiento del ordenador. Su función no es solo evitar que los componentes se calienten en exceso, sino también garantizar un rendimiento estable, menor ruido y una mayor vida útil del equipo.
Un sistema mal refrigerado puede provocar:
- Pérdida de rendimiento por altas temperaturas.
- Más ruido del necesario.
- Desgaste prematuro de los componentes.
- Apagados inesperados en situaciones de carga elevada.
Por eso, elegir bien el sistema de refrigeración es tan importante como escoger un buen procesador o una buena tarjeta gráfica.
Refrigeración por aire
La refrigeración por aire utiliza un disipador metálico y uno o varios ventiladores para extraer el calor del procesador. Es la opción más común y, en la mayoría de casos, más que suficiente.
Ventajas:
- Fiable y duradera.
- Menor coste.
- Fácil mantenimiento.
- Instalación más sencilla.
- Excelente rendimiento en modelos de gama media y alta.
Un buen disipador por aire es capaz de mantener a raya procesadores potentes, siempre que la torre tenga buen flujo de aire.
Aspectos a tener en cuenta:
- La altura del disipador, que debe ser compatible con la caja.
- La calidad del ventilador (ruido y eficiencia).
- El espacio alrededor del socket, especialmente con memorias RAM altas.
Para la mayoría de usuarios, incluso en gaming o trabajo exigente, una buena refrigeración por aire es la opción más equilibrada.
Refrigeración líquida
La refrigeración líquida (AIO) utiliza un circuito cerrado con líquido para transportar el calor desde el procesador hasta un radiador con ventiladores.
Ventajas:
- Mejor rendimiento térmico en cargas muy altas.
- Menor acumulación de calor alrededor del socket.
- Estética más limpia y atractiva.
- Ideal para procesadores de gama alta o uso intensivo prolongado.
Aspectos a tener en cuenta:
- Precio más elevado.
- Necesidad de comprobar la compatibilidad del radiador (240 mm, 280 mm o 360 mm).
- Más puntos potenciales de fallo que un disipador por aire.
- Vida útil limitada del sistema AIO.
La refrigeración líquida tiene sentido en equipos de alto rendimiento, overclocking o entornos profesionales donde el procesador trabaja muchas horas al máximo.
¿Qué opción elegir?
- Para uso general, gaming y trabajo exigente, una buena refrigeración por aire es suficiente, fiable y silenciosa.
- Para procesadores muy potentes, edición intensiva, renderizado o sesiones prolongadas de carga, la refrigeración líquida puede aportar un extra de estabilidad térmica.
- En cualquier caso, la refrigeración debe ir acompañada de una torre con buen flujo de aire y una correcta disposición de ventiladores.
Fuente de alimentación (PSU)
La fuente de alimentación es uno de los componentes más importantes y a menudo, más infravalorados de un ordenador. Su función no es solo suministrar energía, sino hacerlo de forma estable, eficiente y segura. Una mala PSU puede provocar inestabilidad, apagados, pérdida de rendimiento e incluso dañar otros componentes. Por eso, nunca conviene escatimar en este apartado.
Potencia (vatios): cuánto necesita tu equipo
Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es la potencia de la fuente, medida en vatios (W). Esta debe ser suficiente para alimentar todos los componentes, especialmente la tarjeta gráfica, que suele ser el elemento más exigente.
Al elegir la potencia:
- Ten en cuenta la GPU que vas a montar, ya que cada modelo tiene un consumo recomendado.
- Suma el consumo del resto del sistema (CPU, discos, ventiladores).
- Deja siempre un margen de seguridad, para evitar que la fuente trabaje al límite.
Una fuente con vatios insuficientes puede provocar inestabilidad, mientras que una ligeramente sobredimensionada trabajará de forma más eficiente y silenciosa.
Certificaciones de eficiencia: Bronze, Silver, Gold, Platinum
Las certificaciones 80 PLUS indican la eficiencia energética de la fuente, es decir, cuánta energía aprovecha realmente y cuánta se pierde en forma de calor.
De menor a mayor eficiencia:
- Bronze
- Silver
- Gold
- Platinum
- Titanium
En la práctica:
- Bronze es aceptable para equipos básicos.
- Gold es el punto más equilibrado para la mayoría de usuarios.
- Platinum o superior está orientado a equipos de alto rendimiento o uso profesional intensivo.
Mayor eficiencia implica:
- Menor consumo eléctrico.
- Menos calor.
- Funcionamiento más silencioso.
- Mayor durabilidad de la fuente.
No todas las fuentes son iguales: calidad y «tier»
Aunque dos fuentes tengan la misma potencia y certificación, no necesariamente ofrecen la misma calidad. La diferencia está en los componentes internos: condensadores, regulación de voltaje, protecciones eléctricas, ventilador, etc.
Por eso se habla a menudo de tiers o niveles de calidad:
- Fuentes de gama baja: componentes más baratos, menor estabilidad.
- Fuentes de gama media: buen equilibrio entre precio y fiabilidad.
- Fuentes de gama alta: mejores materiales, mayor estabilidad y vida útil.
Algunas marcas son más fiables que otras porque invierten en mejores componentes y controles de calidad. Elegir una buena marca y modelo concreto es tan importante como elegir los vatios correctos.
Conectores y compatibilidad con GPUs modernas
Las tarjetas gráficas actuales, especialmente las más potentes, requieren conectores específicos y una fuente preparada para picos de consumo elevados.
Aquí entran en juego los nuevos estándares:
- ATX 3.1
Define nuevas especificaciones para fuentes modernas, preparadas para soportar picos de energía muy altos sin problemas, algo habitual en GPUs actuales. - PCIe 5.1 / 12VHPWR / 12V-2×6
Son los nuevos conectores de alta potencia para tarjetas gráficas modernas, que permiten suministrar mucha energía a través de un solo cable, de forma más segura y eficiente.
Contar con una fuente compatible evita:
- Uso de adaptadores.
- Problemas de estabilidad.
- Riesgos eléctricos a largo plazo.
Tarjeta gráfica (GPU)

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La tarjeta gráfica es, para muchos usuarios, el componente más decisivo del ordenador. No solo influye en los videojuegos, sino también en tareas como edición de vídeo, modelado 3D, IA, diseño, renderizado y creación de contenido. En pocas palabras: si el ordenador “mueve gráficos”, la GPU tiene mucho que decir.
A la hora de elegir, hay tres fabricantes principales:
- NVIDIA (GeForce RTX): la más popular en gaming y muy fuerte en creación de contenido.
- AMD (Radeon RX): gran rendimiento/precio, especialmente en rasterización.
- Intel (Arc): alternativa cada vez más interesante, especialmente en gamas medias y para ciertos usos.
Lo importante no es solo la marca: es elegir una GPU acorde a la resolución a la que vas a jugar o trabajar, y al tipo de aplicaciones que usas.
GPU y resolución: qué necesitas para 1080p, 1440p y 4K
La regla general es sencilla: a mayor resolución, más trabajo para la GPU. Y, por tanto, necesitarás una gráfica más potente.
1080p (Full HD)
- Es la resolución más fácil de mover.
- Permite jugar con muy buen rendimiento con gráficas de gama de entrada o media.
- Si además buscas muchos FPS (por ejemplo, monitores 144 Hz o más), la GPU sigue siendo importante, pero también entra en juego el procesador.
1440p (QHD)
- Es el «punto dulce» para mucha gente: se ve mejor que 1080p y no exige tanto como 4K.
- Aquí la GPU ya marca muchísimo la diferencia.
- Para gaming moderno, 1440p suele ser el equilibrio ideal entre calidad gráfica y rendimiento.
4K (UHD)
- Es la resolución más exigente.
- Para jugar bien en 4K, necesitas una GPU potente, y a menudo apoyarte en tecnologías de reescalado (DLSS/FSR/XeSS).
- Para edición de vídeo 4K, también ayuda mucho: te da más espacio de trabajo y previsualización más real, pero requiere más músculo si quieres fluidez.
Tecnologías clave: NVIDIA vs AMD vs Intel
Hoy en día, la potencia bruta importa, pero también importan mucho las tecnologías que acompañan a la tarjeta.
NVIDIA (GeForce RTX)
Suele destacar por:
- DLSS (Deep Learning Super Sampling): reescalado por IA para aumentar FPS manteniendo calidad visual.
- Ray Tracing: buen rendimiento general en trazado de rayos (depende del modelo).
- NVENC: codificador de vídeo excelente para streaming/grabación con poco impacto en rendimiento.
- Ecosistema muy sólido en software creativo (edición, 3D, IA).
AMD (Radeon RX)
Destaca por:
- FSR (FidelityFX Super Resolution): reescalado compatible con muchas GPUs (incluidas NVIDIA e Intel en algunos casos).
- Muy buen rendimiento en rasterización (juegos tradicionales sin Ray Tracing).
- Suele ofrecer una relación rendimiento/precio muy competitiva según el momento del mercado.
Intel (Arc)
Intel ha mejorado muchísimo en:
- XeSS: su tecnología de reescalado (cada vez más presente).
- Rendimiento interesante en gama media.
- Buen soporte en tareas concretas de creación (depende del software).
Un concepto clave: a veces conviene invertir más en GPU y menos en CPU
Esto es muy importante y suele ahorrar dinero sin perder rendimiento real:
- En gaming, sobre todo a 1440p y 4K, la GPU suele ser el cuello de botella (la limitación principal).
- Por eso, muchas veces es mejor:
- elegir una CPU un escalón inferior, y
- dedicar ese extra a una GPU de un tier superior.
Ejemplo (sin modelos concretos)
- Si tu objetivo es jugar a 1440p, una CPU «correcta» con una GPU potente suele rendir mejor que una CPU excelente con una GPU mediocre.
- En 4K, esto es aún más cierto: la carga recae principalmente en la gráfica.
Cuándo NO conviene recortar CPU:
- Juegos competitivos (e-sports) a muchos FPS (144 Hz/240 Hz).
- Simuladores, juegos muy dependientes de CPU.
- Streaming con cargas pesadas si no usas codificador por GPU.
- Trabajo profesional que depende mucho de CPU (compilación, simulación, etc.).
Cómo elegir tu GPU paso a paso
- Define tu resolución objetivo
-
- 1080p / 1440p / 4K.
- Define tu tipo de juegos o trabajo
-
- e-sports (FPS altos) vs AAA (calidad visual)
- edición ligera vs 4K pesado
- 3D / render / IA
- Decide si valoras tecnologías
-
- ¿Te interesa Ray Tracing?
- ¿Vas a usar reescalado (DLSS/FSR/XeSS)?
- ¿Harás streaming? (importa NVENC o equivalente)
- Asegura equilibrio con el resto del PC
-
- PSU suficiente y de calidad (con conectores actuales).
- Torre con buen flujo de aire (GPU grande = más calor).
- Placa base y espacio físico para la gráfica, comprueba las medidas.
VRAM (memoria de la GPU): por qué importa y cuánta necesitas
La VRAM es la memoria dedicada de la tarjeta gráfica y se utiliza para almacenar texturas, modelos, buffers, efectos, fotogramas y datos de vídeo que la GPU necesita procesar en tiempo real. Cuanta más VRAM disponible, menos dependes de la memoria RAM del sistema, lo que se traduce en una experiencia más fluida y estable. A la hora de elegir una GPU, la VRAM es especialmente importante porque no se puede ampliar más adelante. Por eso conviene elegir con cierto margen, pensando no solo en el uso actual, sino también en el futuro.
Recomendación de VRAM según resolución
1080p (Full HD)
- VRAM mínima recomendable: 8 GB
- VRAM idónea: 12 GB
1440p (QHD)
- VRAM mínima recomendable: 12 GB
- VRAM idónea: 12–16 GB
4K (UHD)
- VRAM mínima recomendable: 16 GB
- VRAM idónea: 24 GB o más
Otros factores importantes a tener en cuenta
Más allá de los componentes principales, existen otros detalles que pueden marcar una gran diferencia en la experiencia diaria de uso, especialmente en portátiles, pero también en ordenadores de sobremesa.
Autonomía (en portátiles)
Ten en cuenta que:
- Si vas a utilizar el ordenador fuera de casa, la duración de la batería es un factor clave. Como referencia general, conviene buscar una autonomía real de al menos 6 horas para poder trabajar, estudiar o consumir contenido sin depender constantemente del cargador.
- Pantallas de alta resolución y hardware potente consumen más energía.
- A veces es preferible priorizar eficiencia antes que máxima potencia.
Peso y tamaño
El peso es especialmente relevante si transportas el portátil a diario.
Como orientación general:
- Por debajo de 1,5 kg resulta cómodo para movilidad frecuente.
- Equipos más pesados pueden ser aceptables si se mueven de forma ocasional.
Aquí es importante encontrar un equilibrio entre ligereza, tamaño de pantalla y rendimiento según tu uso real.
Teclado y experiencia de uso
Un buen teclado influye directamente en la comodidad y la productividad, sobre todo si pasas muchas horas escribiendo.
Aspectos a valorar:
- Teclado retroiluminado, muy útil para trabajar de noche o en entornos con poca luz.
- Buen recorrido y separación de teclas.
- En sobremesa, invertir en un buen teclado y ratón puede mejorar más la experiencia que un pequeño aumento de potencia.
Garantía y servicio técnico
El soporte postventa es un factor que a menudo se pasa por alto, pero es fundamental.
Busca marcas que ofrezcan:
- Garantía clara y ampliable, si es posible.
- Servicio técnico cercano o con buena reputación.
- Facilidad para reparaciones, repuestos y atención al cliente.
Un buen servicio técnico puede ahorrarte tiempo, dinero y muchos problemas a largo plazo.
Sistema operativo: ¿incluido o no?
Un detalle importante que conviene revisar antes de comprar es si el ordenador incluye sistema operativo. En muchos casos, especialmente en ordenadores de sobremesa o equipos configurables, el PC puede venir sin sistema operativo, lo que implica que tendrás que:
- Instalarlo por tu cuenta.
- Añadir el coste de la licencia de Windows 11 al presupuesto total (puedes encontrar licencias OEM baratas).
- Asegurarte de que el hardware cumple los requisitos del sistema.
Esto no es necesariamente algo negativo, pero es importante tenerlo en cuenta para evitar sorpresas y calcular correctamente el coste final del equipo.
Comentarios finales: elegir bien es entender tus necesidades
Comprar un ordenador no consiste en elegir el modelo más caro ni el que tenga la ficha técnica más larga, sino en entender para qué lo vas a usar y equilibrar bien cada componente. A lo largo de esta guía hemos visto cómo factores como el presupuesto, el tipo de uso, el monitor, la resolución, la tarjeta gráfica, la memoria, el almacenamiento o incluso la torre y la fuente de alimentación influyen directamente en la experiencia final.
No existe una única elección correcta para todo el mundo. La clave está en priorizar lo que realmente necesitas, evitar cuellos de botella y pensar a medio y largo plazo para que el equipo te acompañe durante años sin frustraciones ni gastos innecesarios.
Si has llegado hasta aquí, gracias por leer la guía completa. Esperamos que toda esta información te haya resultado clara, práctica y, sobre todo, útil para tomar una decisión informada.
Ojalá te ayude a elegir el ordenador que mejor encaje contigo y con la forma en la que lo vas a usar. Y recuerda: un buen ordenador no es el más potente, sino el que mejor se adapta a ti.
Nota: imagen destacada por ELLA DON.






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