La función de cifrado de disco de Windows, conocida como BitLocker en las ediciones Pro desde Windows Vista y como Device Encryption en las Home desde Windows 10, ha dado un paso silencioso pero importante: desde Windows 11 24H2 viene activada por defecto. Según recoge PCWorld, esto significa que muchos usuarios tienen su disco cifrado sin haberlo pedido y sin saberlo.
El sistema puede pedir la clave sin avisar y sin ella no hay acceso a nada
El problema aparece cuando, por ejemplo, una actualización de UEFI hace que el sistema reclame de golpe la clave de recuperación. Sin ese código de 48 dígitos, el acceso a los datos del disco queda bloqueado, y da igual que se intente arrancar el equipo desde el propio disco o desde un sistema alternativo en una unidad externa: no hay forma de entrar sin la clave.
Si se ha iniciado sesión con una cuenta Microsoft, la clave se puede recuperar más tarde a través de esa cuenta, entrando en aka.ms/myrecoverykey e iniciando sesión. Ahí conviene anotar el ID de la clave y la propia clave de recuperación, porque si se usan o se han usado varios equipos con la misma cuenta, todos aparecerán listados y puede hacer falta probarlos uno a uno hasta dar con el correcto. Cada partición se cifra por separado: el volumen del sistema (OSV) y los volúmenes de datos fijos (FDV) tienen claves distintas.
El riesgo real está en las cuentas locales sin copia de la clave
La situación se complica de verdad para quien usa una cuenta local. Sin cuenta online no hay copia de seguridad automática de la clave, y la edición Home de Windows no ofrece ninguna opción evidente para guardarla: no existe la posibilidad de imprimirla o pasarla a un USB como sí ocurre con BitLocker en la versión Pro.
Además, según describe el artículo, los usuarios con cuenta local reciben información engañosa al activar el cifrado de dispositivo: el sistema muestra un aviso en amarillo que sugiere que se necesita una cuenta online para cifrar el disco, pero eso no es cierto. El cifrado arranca en segundo plano en cuanto se enciende el equipo, tenga o no cuenta de Microsoft asociada. El estado que aparece en «Protection status» como desactivado tampoco es de fiar: puede indicar que la protección está desactivada cuando en realidad no lo está.
Cómo comprobar si tu disco está cifrado y guardar la clave
Para saber si el disco está cifrado, en Configuración se puede ir a «Privacidad y seguridad > Cifrado de dispositivo». Si la opción aparece activada, hay que entrar en aka.ms/myrecoverykey con la cuenta de Microsoft y anotar el ID y la clave.
Quien use una cuenta local puede sacar la clave desde el símbolo del sistema con permisos de administrador. Con manage-bde.exe -status C: se comprueba el estado, y con manage-bde.exe -protectors -get C: aparece la clave de 48 caracteres bajo el apartado «password», junto al ID mencionado antes. Lo recomendable es copiarla, imprimirla y guardarla también en un USB, en un lugar seguro pero fácil de recordar.
A quién le urge hacer esto y a quién no tanto
No todo el mundo corre el mismo riesgo. Quien usa Windows con cuenta de Microsoft ya tiene, en principio, la clave respaldada online y solo necesita saber dónde consultarla si llega el momento. El problema serio es para quien ha configurado el equipo con una cuenta local, algo habitual entre usuarios que evitan iniciar sesión online por privacidad o costumbre: en ese caso, si el sistema reclama la clave de golpe, no hay red de seguridad automática detrás.
Tampoco es que el cifrado por defecto sea un fallo de seguridad: protege los datos si roban o se pierde el equipo, que es justamente su función. Lo que falla es la combinación de activarlo sin que el usuario lo note, no ofrecer una forma clara de guardar la clave en Home y, encima, mostrar un mensaje que da a entender lo contrario de lo que realmente pasa. Para quien vaya a formatear, reinstalar Windows, actualizar el firmware UEFI o simplemente cambiar de placa, comprobar y guardar esa clave de 48 dígitos antes de tocar nada es la diferencia entre un susto de cinco minutos y perder el acceso a todos los archivos del disco.
Escrito por Eloy Andrade





