Sony ha presentado su respuesta oficial a una demanda colectiva que la acusa de no dejar claro a los usuarios que, al comprar un juego digital en PlayStation Store, no están adquiriendo la propiedad del título. Según recoge VGC, la compañía sostiene en su escrito judicial que los «consumidores razonables» ya entienden esto sin que haga falta explicárselo.
La demanda que ha obligado a Sony a defenderse
La demanda fue presentada en junio por cuatro jugadores que acusan a Sony Interactive Entertainment de incumplir la legislación de California al no aclarar en la tienda digital que los usuarios compran licencias y no juegos. El argumento de los demandantes es que botones como «Comprar ahora» o «Confirmar compra» inducen a pensar que se está adquiriendo una copia propia del juego, y no una licencia que Sony puede revocar en cualquier momento.
Frente a eso, Sony recuerda que a los usuarios ya se les informa de que «la compra de este producto digital equivale a una licencia», y añade que la propia naturaleza de lo digital hace «implausible» alegar que alguien creía estar obteniendo la propiedad de un juego.
El argumento central: si uno lo posee, el otro no puede comprarlo
La defensa de Sony se apoya en que las copias digitales no son un recurso finito: varias personas pueden comprar el mismo juego al mismo tiempo, algo que no ocurriría si alguien fuera realmente su propietario. La compañía cita el artículo 1 de su Acuerdo de Licencia de Producto de Software (SPLA), que dice que «el software se licencia, no se vende».
Para ilustrarlo, el escrito de Sony pone un ejemplo concreto de la propia demanda: el demandante Edward Heycock pudo comprar Resident Evil Requiem el 25 de febrero de 2026 por 69,99 dólares en PlayStation Store, después de que otro demandante, Jason Mendoza, hubiera obtenido el mismo juego el 14 de febrero de 2026. Según Sony, eso demuestra que Mendoza nunca fue propietario del juego, porque de haberlo sido, la compañía no habría podido vendérselo a Heycock.
La semana pasada, además, Sony envió un correo a los usuarios con cuenta de PlayStation recordándoles que al aceptar los Términos de Servicio ya asumieron que, al comprar o descargar un producto digital, adquieren «una licencia personal para uso privado».
La demanda llega en plena polémica por el futuro sin discos físicos
El pleito se produce mientras Sony afronta las críticas de una parte de su comunidad por su plan de dejar de fabricar discos físicos para juegos nuevos a partir de enero de 2028, un movimiento hacia un futuro completamente digital para PlayStation. Este contexto legal encaja con esa polémica: si los tribunales avalan la postura de Sony, la compañía queda en una posición jurídica sólida para reforzar ese modelo sin discos.
Qué implica esto para quien ya tiene su biblioteca en digital
Este pleito no es una discusión abstracta: afecta directamente a quien ya ha construido su biblioteca comprando en PlayStation Store. Si el acceso a un juego depende de una licencia y no de una propiedad, ese acceso puede quedar condicionado al estado de la cuenta, al pago, a que los servidores sigan funcionando y a los acuerdos de licencia entre Sony y cada editora, mientras que una copia física se puede jugar siempre que se quiera, sin depender de nada de eso. Es la diferencia práctica entre tener un juego y tener permiso para jugarlo.
Hay dos consecuencias más que algunos críticos de este movimiento señalan. La primera es el control sobre el precio: según sostienen, sin discos físicos ni tiendas que compitan entre sí, Sony podría llegar a tener mucho más control sobre lo que cuesta cada título en su propia tienda. La segunda es que, según esos mismos críticos, el mercado de segunda mano podría llegar a desaparecer por completo en un modelo puramente digital, algo que sí existe con los juegos en formato físico.
Nada de esto significa que comprar en digital sea, por sí solo, un mal negocio: la comodidad de descargar y jugar al momento sigue ahí. Lo que cambia es el trato: quien compra digital está aceptando una licencia revocable a cambio de esa comodidad, y este pleito pone ese trato, por primera vez de forma tan explícita, sobre la mesa de un tribunal.
Escrito por Eloy Andrade





